viernes, 25 de octubre de 2013

El Cronovisor la máquina que lograba obtener fotografías del pasado.


Noticia del Cronovisor en el Domenica del Corriere y el sacerdote benedictino Alfredo Ernetti.

El 3 de mayo de 1972 aparecía en algunos periódicos españoles una sorprendente noticia aparecida el día anterior en el semanario italiano Domenica del Corriere. La noticia decía que un grupo de 12 científicos, cuyas identidades siempre se han mantenido en secreto, encabezados por el padre Pellegrino Alfredo Maria Ernetti, un monje benedictino, habían inventado una máquina capaz de ver el Pasado.

El Cronovisor o la máquina visionadora del Pasado fué un proyecto científico desarrollado por un grupo de sacerdotes como Luigi Borello, Agostino Gemelli, Alfredo Ernetti, y otros, que fué financiado por el Vaticano en la década de 1950 y que consistía en la construcción de un aparato que podía ver y oir imágenes y sucesos del Pasado, incluyendo escenas de Jesús de Nazareth. Ernetti había logrado reunir hasta a 12 científicos para trabajar en el proyecto de la visión en el tiempo.


El sacerdote benedictino y físico Alfredo Ernetti, y el sacerdote físico y matemático Luigi Borello.


El sacerdote franciscano Agostino Gemelli con el Papa Pío XII. Los tres sacerdotes científicos, Ernetti, Borello, y Gemelli, trabajaron en el proyecto secreto vaticano del Cronovisor.


El padre Ernetti, además de exorcista, era un sabio que dominaba múltiples disciplinas, como la música prepolifónica (anterior al año 1.000 d.C.) y la física. Ernetti era un científico experto en Oscilografía electrónica, y era un estudioso de las capacidades sobrenaturales que produce la modulación y la vibración de los sonidos.

Al parecer, el inicio de la investigación del cronovisor partió después de una experiencia de captación de psicofonías que fueron analizadas por Agostino Gemelli y Alfredo Ernetti.


Supuesto plano del cronovisor vaticano. El Cronovisor consistía básicamente en 3 partes: una serie de antenas, por cierto, de una aleación desconocida; un aparato para mover y dirigir estas antenas; y un sofisticado sistema de grabación.


Wernher Von Braun y Enrico Fermi.

Un grupo de 12 científicos internacionales colaboraron en el proyecto científico del cronovisor. Dos de estos científicos que trabajaron en el proyecto del padre Ernetti fueron Wernher Von Braun y Enrico Fermi. No se mencionó el nombre de Albert Einstein, pero este científico participó en toda clase de proyectos científicos durante la Guerra Fría, incluída su relación con Majestic 12 y el tema ovni, y su perfil encaja perfectamente para el proyecto vaticano del cronovisor.

Si los científicos nazis habían conseguido los planos para construir ovnis, bombas atómicas, y demás ingenios y armas sofisticadas, ¿por qué un equipo científico similar no podría conseguir los planos para construir una máquina que pudiera captar señales del pasado?...



Según el testimonio del propio padre Ernetti, el cronovisor vaticano captó episodios históricos como discursos de Mussolini, Napoleón en la batalla de Waterloo, escenas de las tablas de la Ley con la inscripción original que recogió Moisés, la destrucción de Sodoma y Gomorra, y escenas de la vida de Jesús de Nazareth, como por ejemplo sus últimas palabras antes de morir.

Cronovisión: (del griego chronos, «tiempo»). En realidad, su creador no fue el Padre Ernetti, sino otro religioso, Luigi Borello, quien ha compaginado su labor pastoral con la física, desarrollando una técnica que permitiría ver y oír aquello que ha quedado memorizado en las partículas, de la materia inanimada, Su teoría es diferente a la de Ernetti: «No sólo los animales tienen una memoria. El rastro de una señal luminosa o de un sonido quedaría también impreso en la materia inanimada. Una piedra recuerda, pero no tiene manera de comunicarlos. Sin embargo, las conclusiones de ambos clérigos, son idénticas: «Cada vez que los sonidos o imágenes afectan a la materia, que se transforma en parte en energía estática, pueden ser de nuevo recreados como una forma de energía aún desconocidas.


Una de las fotografías facilitadas, supuestamente, por el Cronovisor vaticano, en la que aparecen, supuestamente, Jesús y algunos de sus discípulos, caminando por un camino a través de los campos. En cuanto a las pocas fotos que Ernetti facilitó, han sido muy polémicas.


Tres meses después de la publicación de la noticia en Domenica del Corriere, Ernetti quedó desacreditado cuando se descubrió que una imagen del rostro de Jesús que, según él, demostraba la viabilidad de su «cronovisor», no era más que la fotografía de un crucifijo venerado en el santuario del Amor Misericordioso de Collevalenza, en Perugia.


Supuesta foto de Jesucristo que posteriormente fué desmentida.

Pasaron años sin que Ernetti compareciera ante los medios de comunicación.

Lo más obvio es pensar que estaba avergonzado; sin embargo, no todo resulta tan claro. Cuesta creer que un hombre de su elevada talla intelectual y moral se involucrara en un fraude tan burdo. A nadie le extrañaría que, de existir el ingenio capaz de recuperar el pasado, hubiera sido interceptado y vetada su difusión por las autoridades civiles o religiosas, temerosas de las consecuencias derivadas de su uso, ya que con él se podrían conocer los secretos de grandes personajes y se resolverían muchas incógnitas históricas. Como afirmaron algunos, «sería posible, por ejemplo, contemplar los milagros de Jesús». Pero ¿y si se descubriera, por ejemplo, que tales prodigios no sucedieron tal como nos han contado sino que fueron inventados por sus discípulos? Entonces se produciría una crisis religiosa sin precedentes.


Supuesto modelo del Cronovisor.

Ernetti declaró que la Iglesia le puso una mordaza que no le permitía hablar. Desprestigiar su trabajo resultaba fácil para la jerarquía eclesiástica. Así se garantizaba la burla de la opinión pública y se aseguraba el dominio omnipotente del Vaticano sobre el invento, Pero aún hay más. En 1965, el diario Il Giorno difundió que los servicios secretos del Vaticano, en colaboración con los del contraespionaje italiano,detuvieron a un ingeniero llamado Antonio Beretta, bajo la sospecha de que trabajaba para el KGB. Lo cierto es que el arrestado era un experto en la teoría de la Relatividad y que durante 8 años trabajó al servicio del Padre Ernetti. La única información que pudo haber vendido a los soviéticos habría sido la relacionada con las actividades desarrolladas en el laboratorio de Ernetti, en San Giorgio Maggiore.

Durante un congreso internacional, un funcionario del ministerio del Interior soviético, Sergei Antonov, confió a un delegado occidental que «los propios trabajos de nuestros físicos nos inducen a pensar que el equipo de San Giorgio ha debido realizar ya la grabación en magnetófono de la explosión de Sodoma y Gomorra, así como la inscripción de las Tablas de la Ley en el Sinaí». Y en un artículo publicado por el diario ruso Pravda, se leía: «Las investigaciones sobre la reconstrucción del pasado efectuadas en Italia bajo el control del Vaticano y del ministerio del Interior están mucho más avanzadas de lo que se ha pretendido. Es un trabajo fuertemente vigilado por los servicios secretos del Vaticano».

El proyecto fue cancelado y requisado por el Vaticano, pero no destruido, el Cronovisor se encontraría a buen recaudo. Antes de morir Ernetti, envió una carta a Japón, país con el que tenía buena relación y contactos y otra carta a Suiza. En esas cartas pueden estar los planos del Cronovisor, ya que él prometió al Papa Pío XII que nunca haría públicos los detalles, a pesar de que varios años después seguía siendo entrevistado.

A continuación vamos a mostrar un poco de esa entrevista del año 1972:

- ¿ Sigue usted manteniendo, a pesar de los años, que todavía posee el texto original de las Tablas de la Ley?

- ” Sí, lo tenemos. Pero no podemos desvelar nada. Lo siento”.

- ¿ Y cuándo cree que podrá hablar, padre ?

- “No lo sé. Ya sabe que hay muchas cosas que reciben el nombre de Secretos de Estado…”

- ¿ Del Vaticano ?

- ” No. En todo el mundo”.

- ” No sabe cuando dejará de ser secreto, ¿verdad?

- ” Espero que pronto, pero es muy difícil. Se revelarán demasiados secretos”.

- ¿ Cambiaría mucho nuestra concepción de la historia del Hombre?

- ” Mucho. Incluso las lenguas serían irreconocibles…”.


Fuentes:

1 comentario :

  1. Tomando en cuenta el interés del Ernettí, el artífice del invento, por poder captar las ondas vibratorias de los sonidos o incluso de imágenes que quedan en el éter, algo así como un psicofonía captada por una grabadora; tiene cierta credibilidad el invento. También hay que agregar que Ernetti no solo era un cura, si no que tenía conocimientos físicos avanzados y el hecho de que elñ Vaticano denostara su trabajo realizado en este invento y la posterior negación por parte del otro padre, Borello, desmintiendo cualquier experimento sobre las teorías de Ernetti, sin duda deja un manto de duda sobre la posible creación de este aparato. Además hay que agregar que posteriormente a este hecho el vaticano satanizó todo intento de crear una máquina que capte las voces o imágenes de los difuntos o del pasado.
    Se reunen muchos datos para especular que quizás este aparato existió y los tentáculos del vaticano hicieron todo para desmentirlo.
    Las fotos no son muy convincentes, incluso se dice que el padre Eernetti mantuvo en su poder la verdadera fotografía de cristo crucificado. Quizás el vaticano nos privó de un invento que pudo haber revolucionado el mundo y la historia...

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